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NUESTRA

EMPRESA

Los Herrero, desde 1876. De Castilla a Galicia
pasando por el Cantábrico.

LOS ORÍGENES DE LA FAMILIA HERRERO Y EL INICIO DE SU ACTIVIDAD EMPRESARIAL

Pedro Herrero Frutos, natural de la provincia de Segovia, se traslada a San Sebastián donde comienza sus negocios comerciales como trajinero transportando pescado fresco de los puertos del Cantábrico hacia Castilla, en un carro de caballos de su propiedad. Un día de temporal, cuando el carro cruzaba un puente sobre un río, la riada arrastra el puente, el carro, los caballos y toda la carga. Este contratiempo le impulsa a reorientar su negocio, y en 1876, decide dedicarse a la salazón del pescado que adquiere en los puertos del Norte, para después venderlo en los pueblos del interior que ya conocía. Así puede elegir los mejores momentos para su transporte y comercialización, evitando los riesgos que había asumido anteriormente.

La nueva actividad le permite adquirir amplios conocimientos sobre las innovaciones técnicas que se estaban introduciendo en el sector pesquero y conservero vasco, así como la utilización de los envases de hojalata en la elaboración de escabeches y conservas. Con la experiencia acumulada en los puertos del Norte y su afán inquieto y emprendedor, estima que el lugar más apropiado para establecer su actividad es el puerto asturiano de Candás, adonde se traslada en 1879, fijando allí su residencia y estableciendo una de las primeras factorías de salazones de pescado de España.

En este nuevo asentamiento inicia también la elaboración de pescado en escabeche envasado en barriles de madera, y más tarde las conservas en hojalata. De esta forma, se explica la entrada del fundador de la dinastía en la actividad de la salazón y el escabeche y su especialización en productos como el chicharro.

Su trayectoria de difusor de innovaciones pesqueras la completa Pedro Herrero al convertirse en el año 1887 en el primer armador de un pesquero de vapor en Asturias, el denominado María Milagros.

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EXPANSIÓN Y DESARROLLO DE LA EMPRESA

La buena gestión es continuada por sus hijos, que continúan emprendiendo y abren una fábrica en 1898 en el puerto cercano de Cudillero, bajo la marca La Invencible, “dedicada a la elaboración de conservas, escabeches y salazón de pescados” según notas de prensa de la época.

La firma logra un gran impulso industrial y comercial, que comienza a adquirir reconocimiento internacional con la obtención de premios y distinciones en los certámenes celebrados en el año 1904 y siguientes, en Francia -Medalla de oro en París-, y –Medalla de oro y Gran Premio en Marsella-, y en Bélgica -Medalla de oro en Amberes-.

La necesidad de proveerse de la suficiente cantidad de materia prima, lleva a extender el negocio conservero hasta Galicia. A las fábricas indicadas de Candás y Cudillero, se pone en marcha en 1905 una nueva factoría en el puerto pontevedrés de Marín, a la que se añade una nueva planta en A Coruña en 1907.

Durante los años veinte y comienzos de los treinta, el desarrollo económico posibilita la modernización de esta industria y el crecimiento general de la empresa. Los Herrero, comienzan una importante expansión en el mercado internacional y consolidan uno de los principales anhelos del fundador, el de contar con una flota pesquera que garantizase, en caso de necesidad, el suministro de pesca a su industria. Con base en el puerto de A Coruña, la flota se renueva y amplía con modernos buques de vapor. Herrero Hermanos es ya una importante empresa pesquera y conservera, con cuatro fábricas en Candás, Cudillero, Marín y A Coruña.

A comienzos de los años cuarenta, la sede central de la empresa se traslada de Candás a A Coruña. Las malas campañas de pesca se suceden durante los próximos años en todo el litoral del Norte de España, y se empieza a estudiar la posibilidad de abrir una factoría en el Mediterráneo. En 1954, se comienza a fabricar en Almazora.

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LA CONTINUIDAD DE LA RAMA GALLEGA

Al finalizar la década de 1950, los dirigentes de la tercera generación familiar, deciden dividir la sociedad en dos ramas, repartiéndose las fábricas en función de sus asentamientos y afinidades. La rama asturiana recibe las fábricas de Candás, Cudillero y Almazora. La rama gallega, con Cándido Herrero a la cabeza, recibe las instalaciones industriales de Marín y A Coruña, siendo la que pervive hasta la actualidad.

En estos años, se ocupan de desarrollar un proyecto que Cándido había diseñado ya en 1957. El de la producción de un preparado de paella en lata bajo la marca Marinesca, siendo un pionero de los platos preparados en la historia de la industria agroalimentaria española. Se trata del primer producto en conserva para preparar una paella que sale al mercado.

La gran acogida del nuevo producto y la consiguiente dedicación productiva que requiere, evitan que la empresa familiar entre en la elaboración de túnidos, tal como hicieron otros muchos fabricantes, atraídos por la llegada del atún tropical a España.

Dos familias de productos, desarrolladas bajo las dos marcas de la empresa, son la seña de identidad. Herrero, con especialidades tradicionales de los mares del Norte. Al chicharro en escabeche, una elaboración que la empresa lleva fabricando desde sus inicios, se une ahora el mejor pescado ahumado listo para consumir.
Y Marinesca, especialista y referente en soluciones creativas como la paella. Partiendo de nuestro plato más internacional, y gracias al interés que despierta en el extranjero, se siguen desarrollado nuevos sabores y formatos para dar respuesta a los hábitos de consumo actuales en cualquier parte del mundo.

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